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7 de junio de 2010

Alrededor del 40% de los correntinos tiene sobrepeso

Pese a ser reconocida científica y legalmente como una patología, la obesidad sigue siendo un tema tabú para gran parte de la sociedad correntina. Pese a ello, actualmente los pacientes con obesidad mórbida pueden acceder a tratamientos y cirugías bariatricas a través de sus obras sociales. El médico cirujano Pilchik ofrece claves para afrontar esta enfermedad y lograr una mejor calidad de vida.

Si bien el país ni la provincia se caracterizan por contar con estadísticas actualizadas en materia de obesidad, sí existen aproximaciones que permiten establecer que el 40 por ciento de la población correntina cuenta con problemas de sobrepeso, un índice similar al existente en casi toda la Argentina y en países limítrofes.

“Esto significa que cuatro de cada diez pacientes de la región están por encima de su peso”, remarcó el médico cirujano Walter Pilchik, quien a la vez precisó que “esta cifra se subdivide entre aquellos que tienen sobrepeso, obesidad, obesidad mórbida e hiperobesidad”.

El sobrepeso se determina en base a un índice de masa corporal que se toma al dividir el peso del paciente por su talla al cuadrado. “Si uno está en el 25% de su masa corporal es porque cuenta con un peso adecuado, pero cuando se sobrepasa ese porcentaje ya se entra en el sobrepeso”, explicó el doctor Pilchik. “Ahora, cuando se supera el 30% las personas empiezan a ser obesas -la obesidad puede ser de grado 1, 2 ó 3- y si se llega al 40% ya estamos hablando de obesidad mórbida”, mientras que “por encima de este nivel están los hiperobesos”, completó el catedrático.

“Si uno está en el 25% de su masa corporal es porque cuenta con un peso adecuado, pero cuando se sobrepasa ese porcentaje ya se entra en el sobrepeso”

Según el doctor Pilchik, que integra el Grupo Quirúrgico de la Obesidad TOP junto a los también médico cirujanos Ricardo Torres y Raúl Orban, “si en la provincia tenemos a un 40% de población con exceso de peso, podemos deducir que entre el 15 y 20% están dentro del rango de obesidad mórbida, que es cuando el paciente presenta enfermedades que son causadas por ese sobrepeso, como ser diabetes, hipertensión, apnea del sueño, problemas de impotencia sexual y trastornos osteoarticulares en rodillas, caderas y tobillos, entre otros”, subrayó.

Ante esto, la obesidad debe ser entendida como una enfermedad crónica que, a diferencia de las patologías agudas de aparición brusca, se desarrolla a lo largo de la vida del paciente y que cuenta con factores genéticos y metabólicos, así como un elemento central como ser la mala alimentación, en cuanto a calidad y cantidad.

“Como consecuencia de esta conjunción de variables, el índice de vida de un paciente con obesidad se ve reducido entre 10 y 15 años respecto a aquellos que tienen un peso adecuado”, indicó el doctor Pilchik.

¿DIETA Ó CIRUGÍA?

Tradicionalmente, el método más extendido para revertir el exceso de peso han sido las dietas, debido a los innumerables métodos desarrollados y la relativa facilidad para acceder a ellas.

Sin embrago, estadísticas médicas a nivel mundial indican que entre el 70 y el 75% de los pacientes que desarrollan una dieta efectiva, vuelven a recuperar peso en un lapso de dos años.

“Por lo general, sucede que el paciente no continúa con la dieta y con el transcurrir de los meses se produce un repique en su peso”, aseveró el doctor Pilchik

Según uno de los cirujanos del grupo quirúrgico TOP, “existen estudios que determinan que si bien el paciente obeso tiene un índice de “ghrelina” (la hormona reguladora del apetito) similar a una persona que tiene un peso normal, ese índice aumenta al doble una vez que se baja peso, lo cual genera que esa persona tenga más apetito, por lo cual la reganancia de peso habitualmente es mayor a la cual tenía antes de empezar la dieta”.

La cirugía, en cambio, al tener un carácter “restrictivo” lo que hace es reducir, precisamente, el volumen del estómago y eliminar el fundo gástrico, que es el sector de secreción de la ghrelina.

“El paciente que va a someterse a esta cirugía debe saber que el cirujano tiene bisturí y no una varita mágica”

“El paciente que se somete a una cirugía bariatrica, sobre todo a un manga gástrica ó by pass, pierde la zona de la gran masa celular secretante de ghrelina y, entonces, cuando esa persona pierde peso ya no hay posibilidades de que lo recupere, porque ya no tiene esa secreción hormonal y su apetito no aumenta con el correr del tiempo”, remarcó Pilchik.

Sin embrago, este cirujano pionero junto a Orban y Torres en la técnica de laparoscopia en la región, aclaró que “lo primero que debe saber la gente es que esto no se trata de una cirugía estética para verse mejor, sino que es una intervención que está orientada a tratar una enfermedad como la obesidad mórbida”, y por ende “está debidamente regulado quiénes tienen indicación para someterse a ella y quiénes no”.

Generalmente, están indicados para recibir una cirugía de este tipo aquellos pacientes que tiene una masa corporal del 35% o más con alguna comorbilidad, ó bien todos los pacientes que tienen mas de 40% de masa corporal, tengan o no enfermedades asociadas.

“El paciente que va a someterse a esta cirugía debe saber que el cirujano tiene bisturí y no una varita mágica”, graficó el doctor Pilchik y remarcó que antes de la operación propiamente dicha interviene un equipo interdisciplinario integrado por nutricionistas, cardiólogos, clínicos médicos, endocrinólogos, neumonólogos y psiquiatras, quienes en conjunto evalúan si esa persona obesa está en condiciones o no de someterse a una cirugía.

OBRAS SOCIALES

La obesidad ha sido reconocida como enfermedad no sólo en los foros científicos, sino también desde el punto de vista legal. Tan es así que en julio de 2009 el Ejecutivo nacional homologó la Ley Nº 26.396 de Trastornos Alimentarios, norma que había sido aprobada un año antes por el Congreso de la Nación.

La obesidad ha sido reconocida como enfermedad no sólo en los foros científicos, sino también desde el punto de vista legal.

En este contexto, la cirugía de la obesidad ha sido incluida en el PMO (Programa Médico Obligatorio) de toda obra social, ante lo cual aquel paciente que cuente con indicaciones médicas, luego de haber sido tratado por un equipo multidisciplinario, puede exigir que se le reconozca este beneficio.

“La obesidad debe tomarse como una real enfermedad, principalmente desde el propio paciente que debe saber que el exceso de peso lo coloca en una situación de mayor riesgo y de desigualdad competitiva, debido a que el obeso habitualmente es discriminado en nuestra sociedad”, reflexionó Pilchik, para quien “la cirugía es un elemento más que lo puede ayudar resolver esta situación, aunque lo primero que debe haber es un decisión de cambio de vida por parte de uno mismo”.