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SEXUALIDAD INFANTIL
13 de julio de 2010

La importancia del apego en el recién nacido

En su primer año de vida el niño desarrolla el apego hacia quienes lo cuidan. Este vínculo afectivo incide en sus futuras relaciones humanas, en su confianza y seguridad.

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La importancia del apego en el recién nacido

El recién nacido se manifiesta con curiosidad, investigando su cuerpo, sus emociones, observando atentamente a quienes lo rodean. Es en esta etapa cuando se desarrolla el apego, “un vínculo afectivo entre el niño y quienes lo cuidan, que implica sentimientos (seguridad y bienestar cuando están juntos, angustia ante la separación), conductas (búsqueda de proximidad y contacto sensorial, abrazos) y un conjunto de expectativas (esperan del otro determinados comportamientos)”, según describen los autores de “Didáctica de la educación sexual”, Orlando Martín y Encarnación Madrid.

Esta relación de afecto con una o varias personas tiene gran importancia en la infancia y a lo largo de todo el ciclo vital. “Es donde aprendemos a tocar ya ser tocados, mirar y ser mirados, comunicar y entender lo que nos dicen los demás. Todos ellos, elementos esenciales del intercambio sexual”, destacan Martín y Madrid.

Por otra parte en esta experiencia afectiva se adquiere la seguridad emocional básica que permite a las personas confiar en los demás, creer en sus posibilidades y superar decepciones afectivas. Aquí juegan un papel importante algunos aspectos íntimamente relacionados con la sexualidad pues el apego “se forma y mantiene gracias a un sistema privilegiado de interacciones entre el niño y quienes lo cuidan, las cuales suponen contacto íntimo (proximidad y contacto piel a piel), desformalizado (no se respetan las normas sociales propias de la comunicación), constante (con las mismas personas) y frecuente (dado que los niños necesitan una total dedicación)”, explican los especialistas.

En estas relaciones el adulto debe invertir gran cantidad de tiempo, es quien tiene el control y se puede adaptar al niño, éste por su parte no es considerado aún como alguien que puede obedecer. “Si un niño no dispone de figuras de apego durante la infancia, es imposible que supla esta carencia, porque sólo durante este período de la vida tienen lugar estas formas de interacción”, advierten.

Educación sexual

Tanto la familia como la escuela tienen  un papel relevante en la educación sexual de los niños por eso es fundamental que, al iniciar los jardines maternales y de infantes, ambas realicen los primeros acuerdos de cooperación para afrontar los distintos temas y preguntas que se presentan en cada etapa. “Durante los primeros años escolares la enseñanza debería centrarse en todos los aspectos del desarrollo sexual normal -biológico y psicológico-, incluyendo las variaciones normales”, indica la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Además aconseja: “los programas de educación sexual deberían iniciarse tempranamente, ser específicos para cada edad y constituir una actividad continua de promoción de la salud durante los años escolares. Deberían empezar en la familia, con los niños en edad preescolar, y estar en conexión con la escuela”. Asimismo destacan que “el contenido específico del programa se debería determinar localmente a la vista de las circunstancias locales, las costumbres, y debería estar aprobado y respaldado por la comunidad”.

Fuente: "Didáctica de la Educación Sexual" de Orlando Martín y Encarnación Madrid